Principio de utilidad
Se trata de valorar y asegurar que
las estrategias y actuaciones elegidas que proporcionan el máximo beneficio y
el mínimo daño en la salud de la población. Se dividen en dos; beneficencia y
no-maleficencia, las cuales consisten como su nombre indica en buscar el bien
común de la población y por otra otra parte no producir malestar en la
población.
Principio de autonomía
Este principio consiste en asociar
la salud junto con con la libertad y la intimidad de las personas y las
comunidades, por lo tanto rechaza la coacción y exige el consentimiento
informado de los implicados
Principio de justicia
La distribución de los bienes y el
poder entre la población, así como los beneficios y las cargas o problemas
asociados a las estrategias de promoción de la salud y por extensión de la
actividad física relacionada con la salud
Principio de responsabilidad
Consecuencias y obligaciones de las
acciones personales, profesionales y sociales en el mundo. Además posee un
horizonte de futuro que va más allá de la duración de una vida.
Los principios pueden actuar en
consonancia, varios a la vez, pero siempre debemos tener en cuenta que quizás en algún momento
de la tarea algún principio se contradiga con otro, como por ejemplo el de
beneficencia y el de autonomía serán entre comillas contrarios, o como mínimo
muy diferentes, de los de no-maleficencia y justicia. Por esto debemos realizar
un análisis de cada situación que se nos plantee y de cada sujeto, para así en
situaciones distintas tener en cuenta principios diferentes, ya que trabajar
con principios como los de justicia y no-maleficencia puede resultar un tanto
conservador y sin embargo los de autonomía y beneficencia favorecerán algo más
el desarrollo del sujeto.
Investigando sobre la relación entre
principios hemos encontrado según Diego Gracia el principio de beneficencia es
inseparable del de autonomía. “lo beneficioso lo es siempre para mi y en esta
situación concreta, razón, por la cual es incomprensible separado de la autonomía.
No se puede hacer el bien a otro en contra de su voluntad, aunque si estamos
obligados a no hacerle mal”
A
pesar de que hemos dicho anteriormente que se trabaja prácticamente, con
parejas de principios, sería incorrecto otorgarles la misma importancia, pues
en cada situación nos veremos obligados a otorgarle a uno cierta preferencia
frente al otro, ya que sino entrarían en conflicto y la sesión o el trabajo
carecería de carácter principal, es decir, tiene que haber un objetivo
principal y para ello necesitaremos mas a un principio que a otro, a pesar de
ser los dos importantes.
Sin
embargo reconocer que existe esta tensión quiere decir que se concede
importancia a los dos principios, como hacen los filósofos americanos Beauchamp
y Childress. Ellos consideran que tanto el principio de beneficencia como el de
autonomía son primordiales, es decir, tienen la misma importancia. Sin embargo,
en la práctica, ante una situación concreta nos podemos ver obligados a
jerarquizar los principios.
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